Proceso Forjado

La forja se ha utilizado como tecnología de fabricación totalmente artesana de la espada japonesa, desde hace mucho tiempo.

Su característica principal era producir meticulosamente las piezas  lo suficientemente fuertes y sin cavidades internas huecas.

En algunas regiones de Japón, han aprovechado toda esa sabiduría en torno al acero, para producir cabezas de hierros forjadas.

El modelo de forja japonés, ante todo, es una tradición que en caso de Seido, proviene de sus ancestros.

Las cabezas de hierro forjadas por Seido, son todas de una pieza, es decir, el cuello o “hosel” está fabricado junto con la cabeza, al que en uno de los pasos del proceso se le realiza el orificio donde posteriormente se introducirá la varilla del palo.

Esto le confiere unos parámetros extraordinarios de dureza, sensación y exactitud.

Todo esto, aparte del proceso de forjado que veremos a continuación, confiere a la cabeza de hierro unas propiedades únicas en el mundo.

De una a otra generación han sabido transmitir los conocimientos del tratamiento del acero, para conseguir piezas fuertes, pero con “alma” suave.

Las cabezas de hierro forjadas por Seido, son todas de una pieza, es decir, el cuello o “hosel” está fabricado junto con la cabeza, al que en uno de los pasos del proceso se le realiza el orificio donde posteriormente se introducirá la varilla del palo.

Esto le confiere unos parámetros extraordinarios de dureza, sensación y exactitud.

Todo esto, aparte del proceso de forjado que veremos a continuación, confiere a la cabeza de hierro unas propiedades únicas en el mundo.

Proceso de forjado

El material primitivo son barras macizas de acero, las cuales se

cortan en pequeños segmentos, para ser calentadas en un horno a 1.200ºC.

Una vez calentadas, se introducen en una prensa con el primer molde, donde con una fuerza establecida por estampación, se realiza el tamaño aproximado de la cabeza.

A continuación,  se vuelve a calentar la cabeza a 800ºC.

Una vez caliente, se vuelve a pasar por la prensa, con un segundo molde.

Cuando la cabeza esta perfectamente lisa y plana, se recorta el borde de acero sobrante.

A continuación se taladra el orificio del cuello o hosel de la misma pieza.

Una vez taladrado, los artesanos esmerilan y pulen cada cabeza, hasta conseguir el peso perfecto para cada una de ellas.

A continuación pasan por un proceso de  molido con ceniza, en grandes contenedores.

Despues del molido, las cabezas pasan por el proceso de cromado generalmente, dependiendo del acabado final deseado del producto.

Una vez realizado el baño adecuado, las cabezas pasan otra vez por el proceso de pulido final, pintado, comprobación de loft, lie, operaciones todas ellas realizadas a mano y cabeza por cabeza.

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